miércoles, 9 de enero de 2008


Ruiditos de cordones sin atar liaban las corazas de la imaginación.Pisando sin avisar antes en pisotones desdoblados de plástico decolorado.y la verdad echaba de menos el caer de bruces contra mi tabique nasal,balanceada como un títere humano,como estar vestida sin ropa,y quejarme de las mañanas añadiendo un buenos días al vacío y a un muñeco que no viene con autolavado pero temblando con ojos de ceniza.Melodía y voracidad conjuta de sonrisas inseparables.Inexorablemente magnético el llorar sin ningún motivo.

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